La diferencia de edad en la investigación del cáncer: por qué el estudio de modelos jóvenes puede estar obstaculizando un tratamiento eficaz

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Un desajuste fundamental en la investigación del cáncer está potencialmente estancando el progreso médico: si bien la mayoría de los pacientes con cáncer son adultos mayores, la gran mayoría de las investigaciones de laboratorio se realizan en sujetos jóvenes. Esta discrepancia crea una brecha significativa entre los resultados de laboratorio exitosos y los resultados clínicos del mundo real.

El “sesgo juvenil” en las ciencias de laboratorio

La investigación actual sobre el cáncer depende en gran medida de ratones jóvenes, que son biológicamente comparables a los humanos de poco más de 20 años. Según datos recientes, menos del 10 % de los experimentos contra el cáncer incluyen animales de edad avanzada.

Esta dependencia de modelos “jóvenes y en forma” está impulsada por limitaciones prácticas:
Costo: Los ratones más jóvenes son significativamente más baratos de mantener.
Tiempo: Para estudiar el envejecimiento, los ratones deben criarse durante 18 a 24 meses, un período largo para muchos ciclos de investigación.
Simplicidad: Los ratones jóvenes poseen sistemas inmunológicos sanos e intactos que son más fáciles de estudiar en un ambiente controlado.

Sin embargo, este sesgo crea una “brecha de traducción”. Las terapias que parecen muy efectivas en modelos jóvenes y sanos a menudo fracasan en los ensayos clínicos en humanos porque no tienen en cuenta las complejas realidades biológicas de los pacientes mayores, que con frecuencia enfrentan diferentes respuestas inmunes y mayores riesgos de toxicidad.

Nuevos hallazgos: la relación no lineal entre la edad y el cáncer

La investigación presentada en la reunión anual de la Asociación Estadounidense para la Investigación del Cáncer por el Centro Oncológico Fox Chase sugiere que la progresión del cáncer no sigue una línea recta a medida que envejecemos.

En un estudio centrado en el melanoma, los investigadores descubrieron un patrón sorprendente con respecto a cómo se propaga el cáncer:
1. Ratones jóvenes: mostraron las tasas más bajas de propagación del cáncer.
2. Ratones de mediana edad: experimentaron las tasas más altas de metástasis en órganos vitales como los pulmones y el hígado.
3. Ratones muy viejos: Sorprendentemente, mostraron una disminución en la propagación del cáncer en comparación con el grupo de mediana edad.

El papel de las células T $\gamma\delta$

La clave de este fenómeno parece residir en un grupo específico de células inmunitarias conocidas como células T gamma delta ($\gamma\delta$). Estas células actúan como un mecanismo de defensa temprana contra el cáncer.

El estudio reveló una clara correlación entre estas células y la edad:
Alta defensa: Tanto los ratones jóvenes como los muy viejos mantuvieron niveles más altos de células T $\gamma\delta$, lo que ayudó a mantener los tumores latentes o localizados.
La vulnerabilidad de la mediana edad: Los ratones de mediana edad tenían significativamente menos de estas células protectoras. Además, el estudio encontró que en este grupo de edad, las células de melanoma liberaban activamente moléculas diseñadas para suprimir o “agotar” el sistema inmunológico, permitiendo que el cáncer se propague agresivamente.

Cerrando la brecha: nuevas herramientas para la investigación sobre el envejecimiento

Para combatir la falta de datos sobre sujetos mayores, los investigadores de Fox Chase, incluidos Mitchell Fane, PhD, y Yash Chabra, PhD, han establecido una instalación dedicada a ratones envejecidos. Al crear colonias establecidas de ratones más viejos, su objetivo es reducir las barreras de costo y tiempo que anteriormente disuadían a los científicos de estudiar el envejecimiento.

Esta instalación permite a los investigadores ir más allá de los modelos de “talla única” y comenzar a plantear preguntas críticas: ¿Por qué el riesgo de cáncer parece disminuir en pacientes mayores de 85 años? ¿Y cómo podemos proteger el sistema inmunológico de los pacientes de mediana edad para prevenir metástasis agresivas?

“Comprender cómo las terapias afectan a los pacientes mayores nos brindaría más y mejores opciones de tratamiento”, dice Mitchell Fane, PhD.

Conclusión

Al cambiar el enfoque de la investigación de modelos jóvenes a sujetos de edad avanzada, los científicos pueden comprender mejor por qué el cáncer se comporta de manera diferente a lo largo de la vida. Abordar la “brecha de edad” en la investigación es esencial para desarrollar tratamientos personalizados y eficaces que funcionen para el grupo demográfico real más afectado por la enfermedad.