Parque Nacional Kanha: Cronología de los esfuerzos de conservación del tigre y el Barasingha

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No siempre fue un parque nacional. Lo que ahora es Kanha comenzó su vida como el Santuario del Valle de Banjar en 1933. El objetivo en aquel entonces era simple, aunque no del todo efectivo: mantener vivos a los tigres. Se necesitaron otras dos décadas para que el estatus cambiara y finalmente se convirtió en parque nacional en 1955.

Los límites no permanecieron estáticos. El parque creció en 1962 y nuevamente en 1970, absorbiendo más tierra para crear una zona de amortiguamiento más grande. ¿Por qué importa el tamaño? Porque a los tigres no les va bien en jaulas, ni siquiera metafóricamente. Necesitan espacio.

La verdadera historia, sin embargo, no se trata sólo de la tierra. Se trata de la conservación in situ de tigres y barasingha. In situ es una forma elegante de decir “en su lugar original”. En lugar de trasladar animales a zoológicos o reservas artificiales, Kanha se centra en protegerlos donde viven naturalmente.

El barasingha, o ciervo de los pantanos, es una parte fundamental de esta ecuación. De hecho, Kanha es uno de los pocos lugares de la Tierra donde esta especie ha regresado del borde del abismo. La dirección del parque no se limita a observar; intervienen. Crían cachorros de tigre huérfanos. Los acogen, los cuidan y luego, aquí está la parte complicada, los vuelven salvajes. No se trata de crear mascotas. Se trata de enseñar habilidades de supervivencia para que estos animales puedan regresar a la naturaleza sin dependencia humana.

Pero el ecosistema es más que sólo grandes felinos y ciervos de los pantanos. Kanha también ha reintroducido especies como el antílope negro. Estos pequeños antílopes ayudan a mantener los pastizales, manteniendo el hábitat saludable para todos los demás.

¿Es perfecto? Ningún esfuerzo de conservación lo es. Pero Kanha ofrece un plan. Muestra que cuando se protegen las especies centrales, se protege todo el sistema. El parque sigue siendo un caso de prueba para saber si podemos revertir el daño de la industrialización y la pérdida de hábitat.

La pregunta no es si funciona. La pregunta es si otros parques podrán copiar este modelo antes de que sea demasiado tarde.