La Agencia Espacial Europea (ESA) se enfrenta a una decisión crítica con respecto a su próxima misión a Venus, Envision, mientras se avecina incertidumbre en torno a la financiación de la NASA para un instrumento clave. A pesar de una fecha límite estricta para el lanzamiento en 2033, la ESA aún no sabe si Estados Unidos continuará apoyando el proyecto.
La misión Envision y el instrumento VenSar
Envision, cuya construcción comenzará en 2025, tiene como objetivo mapear la atmósfera y la geología de Venus con un detalle sin precedentes. Fundamentalmente, la misión se basa en un radar de apertura sintética de alta resolución, llamado VenSar, desarrollado por el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA. Este instrumento está diseñado para mapear la superficie del planeta en tres dimensiones con una resolución de hasta 3 pies (10 metros).
¿El problema? El presupuesto propuesto por la administración Trump para 2026 incluye recortes significativos a la financiación científica de la NASA, incluido VenSar. Si bien el Congreso de Estados Unidos está trabajando para restablecer algunos de estos recortes, los funcionarios de la ESA sugieren que no pueden darse el lujo de esperar indefinidamente. Según las fuentes, la ESA debería prepararse para construir el instrumento de forma independiente en Europa o arriesgarse a años de retrasos.
La ventana de lanzamiento y posibles retrasos
La misión debe lanzarse en 2033 para aprovechar una alineación planetaria favorable. Perder esta ventana obligaría a la ESA a esperar al menos tres años más para la próxima oportunidad, lo que afectaría gravemente el cronograma de la misión. La directora científica de Envision, Carol Mundel, reconoce esta urgencia y afirma: “Estamos en contacto constante con la NASA… pero también apreciamos que la NASA siga teniendo algunos desafíos financieros”.
Capacidades europeas y planes de contingencia
Europa posee la capacidad tecnológica para construir VenSar a nivel nacional. Inicialmente se pretendía que el instrumento fuera construido por Airbus en el Reino Unido, y los estados miembros de la ESA ahora están considerando esta opción si la financiación de la NASA sigue siendo incierta. Sin embargo, se requiere una decisión rápida para cumplir el plazo de 2033.
Preocupaciones más amplias sobre la financiación de la ESA
Los posibles recortes se extienden más allá de Envision. Al menos 19 misiones de la ESA podrían enfrentar déficits de financiación según el presupuesto propuesto por Estados Unidos. Sin embargo, se espera que muchas de estas colaboraciones se salven gracias a la acción del Congreso, incluido el detector de ondas de gravedad LISA.
Respuesta del Congreso y liderazgo de la NASA
El Congreso de Estados Unidos ha propuesto un presupuesto que restauraría en gran medida la financiación científica de la NASA, asignando 7.250 millones de dólares para la ciencia en 2026, una mejora significativa con respecto a los 18.800 millones de dólares propuestos por la administración Trump en total.
Aún así, la confirmación de Jared Isaacman como próximo administrador de la NASA ha generado preocupación entre algunos expertos debido a su preferencia por la tecnología espacial comercial. El director general de la ESA, Joseph Aschbacher, aún no se ha reunido con Isaacman para discutir las prioridades.
La cartera en expansión y las prioridades de exploración de la ESA
A pesar de estas incertidumbres, la ESA tiene por delante un año muy ocupado, con el lanzamiento de 65 nuevos satélites previstos. La nave espacial BepiColombo llegará a Mercurio en diciembre, iniciando la exploración científica del planeta en 2027. La misión HERA, lanzada en 2024, analizará los efectos del experimento de desviación de asteroides DART de la NASA en el asteroide Dimorphos este año.
Sin embargo, la ESA también está reevaluando su programa de Exploración Humana y Robótica debido a los insuficientes compromisos de financiación de sus estados miembros. La agencia establecerá prioridades a finales de febrero para alinearse con el presupuesto asignado de 22.100 millones de euros (25.630 millones de dólares) para los próximos tres años.
En última instancia, el futuro de Envision está en juego, dependiendo del resultado de las negociaciones presupuestarias de Estados Unidos y de la capacidad de la ESA para asegurar financiación alternativa si es necesario. El éxito de la misión subraya la necesidad crítica de una cooperación internacional estable en la exploración espacial.

































