La ciencia del miedo: cómo un sonido inaudible puede imitar un fenómeno inquietante

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Durante siglos, las personas que viven en casas viejas y chirriantes han informado de sensaciones inquietantes: la sensación de ser observados, oleadas repentinas de temor o una sensación general de inquietud. Si bien muchos atribuyen estas experiencias a actividad paranormal, una nueva investigación sugiere que el culpable podría ser mucho más mecánico: el infrasonido.

El factor estresante invisible

El infrasonido se refiere a ondas sonoras que caen por debajo del umbral de la audición humana (normalmente menos de 20 Hz). Si bien no podemos “escuchar” conscientemente estas frecuencias, nuestros cuerpos aún pueden sentirlas.

Estudios recientes realizados por investigadores, incluido el profesor Rodney Schmaltz de la Universidad MacEwan, han explorado cómo estas vibraciones silenciosas afectan la psicología y la fisiología humana. Los hallazgos sugieren que incluso cuando no somos conscientes del sonido, este puede alterar significativamente nuestro estado emocional.

Cómo afecta el infrasonido al cuerpo y la mente

En experimentos controlados, los investigadores probaron a 36 voluntarios reproduciendo música relajante o temas inquietantes. Utilizando subwoofers ocultos, introdujeron infrasonidos sin el conocimiento de los participantes. Los resultados, publicados en Frontiers in Behavioral Neuroscience, revelaron varios cambios fisiológicos y psicológicos clave:

  • Aumento del estrés: Los participantes mostraron niveles más altos de cortisol, la principal hormona del estrés del cuerpo, en la saliva.
  • Cambios de humor negativos: Incluso cuando escuchaban música relajante, la presencia de infrasonidos hacía que los participantes se sintieran más irritables, molestos o tristes.
  • Reacción subconsciente: Los voluntarios no pudieron identificar conscientemente cuándo se estaba reproduciendo el infrasonido, pero sus cuerpos respondieron a la vibración de todos modos.

El “fantasma” en la máquina

La investigación destaca un fenómeno psicológico fascinante: la tendencia a darle significado al malestar físico.

Si una persona se encuentra en un apartamento moderno y bien iluminado y siente una repentina oleada de irritación o temor debido al infrasonido, es posible que simplemente se sienta “mal”. Sin embargo, si esa misma persona se encuentra en una mansión histórica y oscura, un entorno ya “preparado” para lo sobrenatural, es mucho más probable que interprete esa incomodidad física como una presencia espiritual.

“Lo que el infrasonido puede hacer es proporcionar un poco de malestar corporal al que luego se puede unir un fantasma o una explicación inquietante”, explica el profesor Rodney Schmaltz.

Esto sugiere que tuberías viejas, calderas viejas y sistemas de sótanos mal ventilados pueden estar creando un “paisaje sonoro” de vibraciones de baja frecuencia que inadvertidamente desencadenan sentimientos de miedo o ansiedad.

Límites de la teoría

Si bien el vínculo entre el infrasonido y el estado de ánimo es cada vez más claro, los expertos advierten contra su uso para explicar cada afirmación paranormal.

Chris French, profesor emérito de psicología, señala que si bien el infrasonido es una explicación “plausible” para la sentimiento de estar perseguido, probablemente no pueda explicar fenómenos más extremos. Por ejemplo:
Alteraciones físicas: Es poco probable que las ondas sonoras por sí solas puedan hacer que los objetos salgan volando de los estantes (actividad poltergeist).
Alucinaciones visuales: Si bien algunos afirman que los infrasonidos hacen que los globos oculares vibren, creando “apariciones”, esto sigue siendo anecdótico y carece del respaldo de estudios científicos rigurosos y controlados.


Conclusión
La atmósfera “espeluznante” de una casa antigua puede no ser obra de espíritus, sino más bien la reacción biológica a las vibraciones silenciosas de baja frecuencia de una infraestructura envejecida. Si bien el infrasonido puede no explicar los muebles voladores, proporciona un puente científico convincente entre el ruido mecánico y la sensación humana de temor.