Gladys West, pionera del GPS y ‘figura oculta’, muere a los 95 años

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Gladys West, una matemática innovadora cuyo trabajo fue esencial para el desarrollo de los sistemas de posicionamiento global (GPS) modernos, murió a la edad de 95 años. Su fallecimiento, confirmado por una publicación familiar en X (anteriormente Twitter) citada por la Radio Pública Nacional (NPR), marca la pérdida de una figura fundamental en la historia de la tecnología. West murió por causas naturales rodeado de sus seres queridos.

De la segregación a la innovación en la era espacial

La historia de vida de West es un testimonio de la superación de barreras sistémicas. Nacida en la Virginia rural en 1930, durante el apogeo de la era Jim Crow, pasó de sus orígenes humildes como hija de aparceros hasta convertirse en una innovadora clave en la navegación por satélite. Fue una de las pocas profesionales negras que trabajaban en STEM en el Campo de Pruebas Naval en Dahlgren, Virginia, donde comenzó su carrera en 1956, el mismo año en que el presidente Eisenhower prohibió la discriminación en la contratación federal.

West se destacó académicamente y se graduó como la mejor estudiante de su promoción de la escuela secundaria antes de obtener una beca completa para Virginia State College (ahora Universidad). Obtuvo títulos en matemáticas, desafiando las expectativas de las mujeres negras en esa época. Esta educación preparó el escenario para su carrera de 42 años en el Campo de Pruebas Naval.

Las matemáticas detrás del GPS

Las contribuciones de West no se referían a la construcción de hardware; se trataba de los complejos algoritmos necesarios para modelar con precisión la forma de la Tierra. Su trabajo en las décadas de 1970 y 1980 refinó los cálculos del geoide de la Tierra: su forma irregular causada por la gravedad, las mareas y otras fuerzas. Programó la computadora IBM 7030, una de las primeras supercomputadoras, para ofrecer cálculos cada vez más precisos de la órbita GPS utilizada por los satélites.

Esto es importante porque sin modelos precisos de la forma de la Tierra, el GPS no funcionaría. Los satélites dependen de cálculos precisos para determinar la ubicación, y los algoritmos de West lo hicieron posible.

Una usuaria reacia de su propio invento

A pesar de su monumental contribución, West se mantuvo humilde. Cuando se le preguntó sobre su uso del GPS en 2020, admitió usarlo “mínimamente”, prefiriendo los mapas tradicionales. Esto ilustra una dedicación silenciosa a la ciencia, impulsada por la curiosidad intelectual más que por el beneficio personal.

Reconocimiento tardío y legado duradero

La historia de West permaneció en gran parte desconocida hasta la publicación de “Hidden Figures” de Margot Lee Shetterly en 2016, que sacó a la luz su trabajo junto con otras mujeres negras ignoradas en STEM. Recibió varios elogios en los años siguientes, incluida la incorporación al Salón de la Fama de los Pioneros Espaciales y de Misiles de la Fuerza Aérea (2018), el Premio Webby Lifetime Achievement Award (2021) y la Medalla Príncipe Felipe de la Real Academia de Ingeniería (2021).

Gladys West deja un legado que reformó la tecnología de navegación. Su perseverancia ante la adversidad, combinada con su brillantez en matemáticas, aseguró su lugar en la historia. Le sobreviven sus tres hijos y siete nietos. Su historia sirve como recordatorio de que la innovación a menudo proviene de aquellos que son menos celebrados.