La esclerosis múltiple (EM) sigue siendo una de las principales causas de discapacidad neurológica en adultos jóvenes y afecta a casi tres millones de personas en todo el mundo. Si bien los tratamientos actuales han logrado avances significativos en la desaceleración de la progresión de la enfermedad mediante la supresión del sistema inmunológico, no abordan el problema central: el daño permanente al tejido nervioso que queda.
Una nueva tesis doctoral de la Universidad de Helsinki sugiere un posible avance. Los investigadores han identificado dos moléculas farmacológicas experimentales distintas que desencadenaron con éxito el nuevo crecimiento de mielina, la capa protectora esencial para la comunicación nerviosa, en modelos de enfermedades. Esto marca un cambio significativo en la estrategia: pasar de simplemente controlar los síntomas y la inflamación a reparar activamente el daño neuronal.
La brecha crítica en el tratamiento actual de la EM
Para comprender por qué es importante esta investigación, es necesario observar cómo funciona la EM. La enfermedad ocurre cuando el sistema inmunológico ataca por error a la mielina, alterando la señalización nerviosa en el cerebro y la médula espinal. A medida que este daño se acumula, los pacientes experimentan una variedad de síntomas debilitantes, desde visión borrosa y fatiga crónica hasta problemas graves de movilidad.
Los medicamentos actuales están diseñados para reducir la actividad inmune excesiva. Sin embargo, no reparan el daño nervioso existente. Esta limitación es particularmente crítica para los pacientes con EM progresiva, donde la lesión se acumula gradualmente a lo largo de los años. Durante décadas, los científicos han buscado formas de reiniciar la remielinización : el proceso de reparación natural mediante el cual la mielina dañada vuelve a crecer. A pesar de numerosos intentos, todos los fármacos candidatos probados con este fin han fracasado.
Un obstáculo importante ha sido el propio sistema nervioso central. En etapas posteriores de la EM, el tejido desarrolla condiciones locales que bloquean activamente los mecanismos de reparación, creando un ambiente hostil para la recuperación.
Dos caminos distintos para la reparación
Tapani Koppinen, trabajando bajo la supervisión de la profesora asociada Merja Voutilainen, identificó dos estrategias distintas para superar estas barreras. Aunque los medicamentos funcionan a través de mecanismos completamente diferentes, lograron resultados sorprendentemente similares: fuerte remielinización y reducción de la neuroinflamación.
1. Bloqueo de las respuestas celulares al estrés
El primer enfoque se dirige a una respuesta específica al estrés dentro de las células cerebrales. En las áreas dañadas por la EM, esta respuesta permanece constantemente hiperactiva, impidiendo efectivamente que las células promotoras de la reparación hagan su trabajo.
Al utilizar una nueva molécula de fármaco para bloquear este mecanismo, los investigadores observaron que la remielinización aumentaba significativamente y se producía más rápidamente en el tejido cerebral que mostraba daños similares a los de la EM. Este hallazgo fue publicado en la revista Molecular Therapy en febrero de 2025.
2. Modificación del tejido cicatricial
La segunda estrategia aborda las barreras físicas para la reparación. Cuando la mielina se daña, a menudo se desarrolla tejido cicatricial alrededor del área lesionada, creando un obstáculo físico que impide la recuperación del nervio.
La segunda molécula del fármaco actúa alterando la composición de este tejido cicatricial, despejando eficazmente el camino para la recuperación neuronal. Este enfoque se detalló en un artículo publicado en Neuropharmacology en noviembre de 2025.
Del laboratorio a la clínica: el camino por delante
Si bien estos hallazgos son prometedores, es fundamental señalar que hasta ahora los resultados provienen de animales de laboratorio y modelos celulares. La EM humana implica afecciones tisulares más complejas que las observadas en estudios con animales.
Quedan dos desafíos importantes para la aplicación clínica:
* Complejidad humana: Las moléculas del fármaco aún deben probarse para comprobar su eficacia y seguridad en humanos.
* La barrera hematoencefálica: El cerebro está protegido por una barrera que impide la entrada de muchas sustancias. Sin embargo, los investigadores demostraron que ambas moléculas alcanzaron con éxito el sistema nervioso central en animales de laboratorio, una señal prometedora para el desarrollo futuro.
“El objetivo es permitir que las moléculas que hemos desarrollado lleguen a ensayos clínicos, que algún día podrían producir los primeros fármacos que mejoren la remielinización en la EM”, afirma Koppinen. “Mientras tanto, nuestros hallazgos pueden ayudar a investigar los mecanismos patogénicos de la EM que inhiben la remielinización”.
Conclusión
Esta investigación representa un paso fundamental hacia el tratamiento de la causa fundamental de la discapacidad en la esclerosis múltiple en lugar de solo sus desencadenantes inmunológicos. Al demostrar que dos enfoques moleculares diferentes pueden sortear los bloqueos naturales del cuerpo para repararse, los científicos han proporcionado una hoja de ruta viable para futuras terapias. Si bien todavía faltan años para los ensayos clínicos, el potencial para restaurar la función nerviosa ofrece una nueva esperanza para millones de pacientes que viven con daño neurológico progresivo.

































