Los investigadores han cultivado y consumido con éxito hongos que viajaron a la Estación Espacial Internacional (ISS) y regresaron a la Tierra, lo que demuestra la viabilidad de la producción de alimentos en el espacio para misiones de larga duración. El experimento, realizado por la Universidad Tecnológica de Swinburne en colaboración con estudiantes de secundaria y cultivadores profesionales, probó la viabilidad de tres especies de hongos comestibles (melena de león, cola de pavo y cordyceps) en condiciones de microgravedad.
El experimento: del lanzamiento a la cosecha
En agosto de 2024, se lanzaron 36 viales que contenían micelio de hongos (la estructura en forma de raíz de los hongos) a bordo de un cohete SpaceX Falcon 9 hacia la ISS. Estas especies fueron elegidas por sus posibles beneficios para la salud, incluida la función cognitiva, la salud intestinal y el apoyo inmunológico, todos ellos fundamentales para los astronautas en vuelos espaciales prolongados. El micelio permaneció sellado en un embalaje especializado durante casi un mes, con una mínima interacción directa con los astronautas, antes de regresar a la Tierra con un cambio de tripulación.
Al llegar a Australia, el micelio se transfirió a sustratos ricos en nutrientes y se monitoreó en diversos ambientes (cocinas, laboratorios y refrigeradores de almacenamiento) para determinar las condiciones óptimas de crecimiento. En cuestión de días, surgieron signos de cuerpos fructíferos y, en una semana, el equipo cosechó hongos melena de león completamente desarrollados. Luego fueron preparados y consumidos, confirmando su palatabilidad tras su viaje al espacio.
Hallazgos e implicaciones
El análisis inicial indica que el ambiente de gravedad reducida no dañó el micelio. De hecho, los hongos prosperaron y produjeron múltiples rondas de hongos después del regreso. Esto sugiere que cultivar alimentos en el espacio es viable y potencialmente incluso beneficioso, si se dan las condiciones adecuadas.
El éxito de este experimento tiene implicaciones de gran alcance para futuras misiones de larga duración, como las planificadas en el marco del programa Artemis. Los astronautas necesitarán fuentes de alimentos sostenibles durante semanas o meses en el espacio profundo, y esta investigación proporciona una solución prometedora. El equipo ahora está investigando si la radiación espacial y otras tensiones afectan el valor nutricional de los alimentos cultivados en el espacio.
“Nuestro trabajo (y estos hongos especiales) están ayudando a proporcionar respuestas cruciales”, señalaron los investigadores.
La capacidad de cultivar alimentos en órbita reduce la dependencia de las provisiones suministradas por la Tierra, lo que reduce costos y cargas logísticas. También ofrece un beneficio psicológico, ya que los productos frescos pueden mejorar la moral de los astronautas durante largos períodos de aislamiento.
Los próximos pasos implican análisis adicionales para determinar los efectos a largo plazo sobre los hongos y optimizar los protocolos de crecimiento para una producción a mayor escala. Esto podría incluir el diseño de invernaderos o biorreactores espaciales especializados para crear un sistema alimentario autosostenible para la exploración del espacio profundo.
































