La guerra en curso en Ucrania no sólo está remodelando el panorama humano del país, sino que también está provocando cambios evolutivos notables y acelerados en su población canina. Un estudio reciente revela que los perros expuestos a condiciones de conflicto prolongado están mostrando cambios de comportamiento típicamente observados en caninos salvajes o asilvestrados, lo que demuestra una adaptación sin precedentes al estrés extremo y a las presiones de supervivencia.
Los hallazgos del estudio
Los investigadores analizaron datos de 763 perros en nueve regiones de Ucrania, examinando tanto mascotas domésticas como callejeras. El equipo descubrió que los perros en áreas activas o recientemente disputadas exhibían mayores respuestas de miedo, agresión y mayor independencia, rasgos que mejorarían su supervivencia en un ambiente volátil. Esto sugiere que la exposición constante al fuego de artillería, las explosiones y la escasez de recursos está obligando a los perros a volver a instintos más primarios.
El estudio, publicado en Evolutionary Applications, destaca la velocidad a la que se están produciendo estos cambios. Normalmente, estos cambios de comportamiento tardarían generaciones; aquí, son observables en tan sólo dos años de guerra sostenida.
Observaciones de primera línea
Los datos más sorprendentes provinieron de territorios cercanos a intensos combates. Ihor Dykyy, un zoólogo que trabajó como voluntario en las Fuerzas Armadas de Ucrania durante dos años, recopiló observaciones de primera mano cerca de Lyman en la región de Donetsk y Kharkhiv.
Dykyy informó haber visto perros con heridas no tratadas, shock de guerra y discapacidades sensoriales que sobrevivieron en áreas devastadas por la guerra. “En el pueblo de Zarichne vivían con nosotros muchos perros callejeros”, recuerda. “Estaban aterrorizados por las hostilidades; algunos sufrieron una descarga eléctrica. Un perro pequeño tenía una pata rota que no había sanado adecuadamente, dejándolo con una cojera permanente”.
A pesar de las terribles condiciones, estos animales todavía mostraban una notable resistencia, y a menudo buscaban comida en la basura y buscaban refugio junto a los soldados. Esto sugiere una rápida adaptación a la dependencia de ellos mismos y de los humanos para sobrevivir en condiciones extremas.
Por qué esto es importante
Los cambios observados en estos perros tienen implicaciones más allá del comportamiento animal. Proporcionan un claro ejemplo de cómo la guerra puede actuar como una presión selectiva extrema, acelerando los procesos evolutivos. El estudio también plantea dudas sobre el impacto psicológico a largo plazo en los animales expuestos a traumas prolongados.
Si el conflicto continúa, estos cambios de comportamiento podrían volverse permanentes, dando lugar a una generación de perros fundamentalmente diferentes de sus homólogos de antes de la guerra. Esto pone de relieve los costos invisibles de la guerra, que se extienden más allá del sufrimiento humano hasta el tejido mismo del mundo natural.
La rápida adaptación de estos animales sirve como un sombrío recordatorio de que la guerra no deja a ninguna especie intacta.

































