El telescopio Webb revela la muerte estelar y los orígenes de los componentes básicos de la vida

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El Telescopio Espacial James Webb (JWST) ha capturado una nueva e impresionante imagen de la Nebulosa de la Hélice, el acto final de una estrella moribunda que ofrece información crucial sobre el ciclo de vida de la materia y los orígenes mismos de los elementos necesarios para la vida. Apodada el “Ojo de Dios” debido a su sorprendente parecido con un iris cósmico, esta nebulosa es más que una hermosa fotografía espacial; es un vistazo al futuro lejano de nuestro propio sistema solar y al proceso de reciclaje galáctico que impulsa la formación de nuevas estrellas.

La muerte de una estrella parecida al Sol

La Nebulosa de la Hélice es una nebulosa planetaria, un nombre inapropiado, ya que no tiene nada que ver con los planetas. En cambio, es la capa en expansión de gas y polvo expulsada por una estrella similar a nuestro sol a medida que se acerca al final de su vida. La enana blanca central, un denso remanente del núcleo de la estrella, emite una intensa radiación que ioniza el gas circundante, haciendo que brille en colores vibrantes. Este proceso es fundamental para comprender la evolución estelar, ya que demuestra cómo las estrellas redistribuyen elementos en el cosmos.

Esto es fundamental porque estos materiales expulsados ​​(carbono, oxígeno y nitrógeno) son los componentes básicos de la vida. Sin estrellas moribundas que sembraran el universo con estos elementos, planetas como la Tierra no podrían haberse formado.

Vista sin precedentes de JWST

La cámara de infrarrojo cercano del JWST ha revelado detalles previamente ocultos a otros telescopios. Miles de pilares parecidos a cometas, conocidos como “nudos cometarios”, se alejan de la enana blanca central. Estos nudos representan vientos estelares de alta velocidad que interactúan con capas más antiguas de gas desprendidas anteriormente en la agonía de la estrella.

La imagen también resalta las variaciones de temperatura dentro de la nebulosa:

  • Brillo azul: Indica las regiones más cercanas a la estrella, calentadas por la radiación ultravioleta.
  • Amarillo: Muestra hidrógeno molecular más frío más lejos.
  • Rojo intenso: Representa polvo aún más frío en la periferia de la nebulosa.

El reciclaje cósmico y el destino de nuestro sistema solar

La Nebulosa Hélice sirve como centro de reciclaje cósmico, donde los restos de una estrella se convierten en materia prima para futuras generaciones de estrellas y planetas. El polvo y los gases expulsados ​​crean entornos donde las moléculas complejas pueden sobrevivir y crecer, aumentando la probabilidad de que se formen nuevos sistemas que sustentan la vida.

Esto no es meramente teórico; es un adelanto del destino de nuestro propio sol. En aproximadamente 5 mil millones de años, nuestro sol se expandirá hasta convertirse en una gigante roja, se despojará de sus capas exteriores y, finalmente, colapsará hasta convertirse en una enana blanca, dejando atrás una nebulosa planetaria similar.

La Nebulosa Helix no es sólo una imagen bonita; es una ilustración fundamental de los ciclos de vida estelares y la evolución galáctica. Subraya el proceso continuo de muerte y renacimiento del universo, donde los restos de una estrella se convierten en las semillas de la siguiente.