Durante milenios, la caza de ballenas ha estado vinculada a ambientes de aguas frías y a las culturas del hemisferio norte. Hallazgos recientes echan por tierra esta suposición: Las comunidades indígenas de lo que hoy es Brasil cazaban activamente ballenas desde hace 5.000 años, según un estudio publicado en Nature Communications. Este descubrimiento hace retroceder el cronograma de la caza de ballenas en las Américas y demuestra que las complejas prácticas de caza marítima no se limitaban a las regiones templadas o polares.
El descubrimiento: arpones de hueso y restos de ballenas
Los arqueólogos que analizaron artefactos del Museo Arqueológico Sambaqui de Joinville en Brasil desenterraron 118 huesos de ballena, incluidos los de ballena jorobada y franca austral, junto con 15 elementos distintos de arpón elaborados a partir de huesos de costillas de ballena. Las herramientas, con edades comprendidas entre 4.710 y 4.970 años, tienen características de diseño claras para su uso en la caza de ballenas: centros huecos para ejes de madera y puntas talladas con precisión.
Esto es importante porque a menudo es difícil distinguir entre huesos de animales que fueron cazados y aquellos que se obtuvieron de cadáveres varados. La gran cantidad de huesos de la misma especie, junto con las herramientas elaboradas, proporciona evidencia concreta de una caza deliberada.
Desafiando la sabiduría convencional
Anteriormente se creía que el pueblo Sambaqui, conocido por sus grandes montículos de conchas (sambaquis), se centraba en la recolección de moluscos y la pesca en pequeña escala. El descubrimiento de estos arpones desafía la idea arraigada de que estas comunidades carecían de la tecnología para la caza marina a gran escala.
“La idea convencional era que los sambaquis no tenían la tecnología”, explicó el coautor del estudio André Carlo Colonese. “Esto nos dice que en realidad estaban cazando”.
Por qué esto es importante: una perspectiva global de la historia marítima
Para las sociedades prehistóricas, las ballenas representaban un recurso enorme: alimento, aceite para calentarse y huesos para herramientas y ornamentación. Si bien la búsqueda oportunista de ballenas varadas se remonta a al menos 20.000 años, la evidencia de caza activa es mucho más reciente. Los arpones brasileños son más de 1.000 años más antiguos que los ejemplos conocidos anteriormente de las regiones árticas y subárticas.
Este descubrimiento cambia el enfoque de los primeros estudios sobre la caza de ballenas. Demuestra que los complejos sistemas de explotación marítima no se limitaron al hemisferio norte y destaca el ingenio de las poblaciones indígenas para adaptarse y utilizar los recursos marinos en diversos entornos. El hallazgo amplía nuestra comprensión de las prácticas balleneras en todo el mundo.
El estudio enfatiza que las comunidades indígenas de Brasil, a pesar de vivir en condiciones tropicales, poseían las habilidades y la tecnología para cazar ballenas, remodelando nuestra perspectiva sobre las antiguas culturas marítimas.






























