La Agencia Espacial Europea (ESA) ha publicado nuevas imágenes sorprendentes que revelan tres grandes erupciones solares capturadas mediante una innovadora técnica de “eclipse artificial”. El lapso de tiempo, registrado por la misión Proba-3, brinda a los científicos una oportunidad única de estudiar la elusiva corona del sol y potencialmente resolver misterios de larga data sobre sus temperaturas extremas.
El eclipse artificial: una nueva forma de ver el sol
La misión Proba-3 consta de dos naves espaciales (un coronógrafo y un ocultista) que crean un eclipse solar controlado alineándose con precisión en órbita alrededor de la Tierra. Esto permite a los investigadores bloquear el resplandor cegador del sol y observar la tenue atmósfera exterior, o corona, con una claridad sin precedentes. A diferencia de los eclipses naturales, este método artificial puede repetirse con frecuencia y mantenerse durante períodos más prolongados.
El vídeo publicado recientemente, capturado el 2 de septiembre de 2025, condensa una observación de cinco horas en sólo cuatro segundos. Las imágenes combinan datos del coronógrafo de Proba-3 (que utiliza un filtro de helio para resaltar la corona) con imágenes de superficie simultáneas del Observatorio de Dinámica Solar de la NASA. Esta vista combinada revela con notable detalle la compleja interacción entre la superficie del sol y su atmósfera exterior.
Prominencias, no llamaradas: comprensión de las explosiones solares
El time-lapse muestra tres poderosas columnas de plasma que surgen del sol. Si bien inicialmente se parecen a erupciones solares (las violentas explosiones que pueden desencadenar fenómenos meteorológicos espaciales en la Tierra), una inspección más cercana revela que en realidad son protuberancias. Estos son imponentes bucles de plasma que se extienden desde la superficie del sol y eventualmente se rompen, liberando gas ionizado al espacio.
Las prominencias, aunque menos energéticas que las llamaradas, ofrecen información crucial porque suelen ser más difíciles de observar. Según Andrei Zhukov, investigador principal del coronógrafo de Proba-3, “Ver tantas erupciones de prominencias en un período de tiempo tan corto es raro… logramos capturarlas con tanta claridad”. Las erupciones parecen excepcionalmente brillantes, lo que sugiere un calor extremo, pero su plasma es en realidad más frío (alrededor de 10.000 grados) en comparación con la corona de un millón de grados.
El misterio de la Corona: ¿Por qué hace tanto calor?
La corona del sol sigue siendo uno de los mayores enigmas sin resolver de la astrofísica. Es 200 veces más caliente que la superficie del sol, un fenómeno contradictorio que los científicos han luchado por explicar. Observaciones como las de Proba-3 son fundamentales para desentrañar este misterio, proporcionando datos que finalmente pueden revelar los mecanismos detrás del calor extremo de la corona.
Ampliación de las capacidades de observación solar
Proba-3 ya ha realizado más de 50 eclipses artificiales en sus primeros siete meses de operación, y cientos más están planeados. Esta misión se suma a una ola de nuevas tecnologías que revolucionan la física solar. El telescopio CODEX de la NASA (montado en la Estación Espacial Internacional), el Solar Orbiter de la ESA y el Telescopio Solar Daniel K. Inouye en Hawái han proporcionado recientemente imágenes y datos innovadores, incluida la primera vista del polo sur del sol. La sonda solar Parker de la NASA, que se acerca repetidamente al Sol más que cualquier nave espacial anterior, también continúa brindando información crítica.
Este aumento en el poder de observación promete remodelar nuestra comprensión del sol y su influencia en la Tierra.
El sol sigue siendo una estrella dinámica e impredecible, y estas nuevas herramientas nos brindan la mejor visión hasta ahora de sus procesos ocultos. La observación continua será vital para predecir fenómenos meteorológicos espaciales y proteger nuestra sociedad dependiente de la tecnología.
