Recientemente, el Sol ha experimentado tres días consecutivos sin manchas solares visibles (el primer período de este tipo desde junio de 2022), lo que indica una posible disminución de la actividad solar. Sin embargo, los expertos advierten que este breve respiro no elimina la amenaza de poderosas tormentas solares, que aún podrían perturbar la tecnología basada en la Tierra.
El cambio reciente en la actividad solar
Durante casi cuatro años, el Sol estuvo constantemente marcado por manchas solares oscuras, indicadores de inestabilidad magnética. Estas manchas suelen estar asociadas con erupciones solares y eyecciones de masa coronal (CME), que pueden afectar la atmósfera y los sistemas tecnológicos de la Tierra. La repentina ausencia de manchas solares entre el 22 y el 24 de febrero puso fin a una racha de 1.335 días de avistamientos constantes. Aunque el período de tranquilidad duró poco y reaparecieron nuevas manchas solares el 25 de febrero, destaca una tendencia emergente.
Por qué es importante: Las manchas solares no son sólo imperfecciones cosméticas. Son manifestaciones visuales del campo magnético del sol y su ausencia puede indicar una desaceleración en la actividad general. Sin embargo, incluso durante los períodos más tranquilos, el sol todavía puede producir un clima espacial peligroso.
Ciclo solar 25 y actividad inesperada
Este desarrollo es particularmente sorprendente dado que el Sol pasó recientemente por su máximo solar, el pico de su ciclo de aproximadamente 11 años. Durante esta fase, las manchas solares son abundantes y la actividad suele ser alta. De hecho, el Ciclo Solar 25 ha sido más activo de lo previsto, alcanzando un número máximo de manchas solares no visto en más de dos décadas. El reciente aumento de las llamaradas de clase X y la tormenta del Día de la Madre de 2024 enfatizan aún más este ciclo inusualmente intenso.
El contexto: Los ciclos del sol no son perfectamente predecibles. Pueden producirse aumentos repentinos inesperados y períodos de calma, lo que dificulta la previsión a largo plazo. La actividad del ciclo actual mayor de lo esperado sugiere que la transición a una fase más tranquila puede ser menos estable de lo habitual.
La “zona de batalla” y los riesgos futuros
Los expertos, incluido Scott McIntosh de Lynker Space, han advertido que los años posteriores al máximo solar, denominados “zona de batalla”, pueden ser particularmente caóticos. El campo magnético recientemente invertido del Sol sigue siendo inestable, lo que aumenta el potencial de que se produzcan grandes tormentas geomagnéticas.
El peligro: El escenario más extremo es una supertormenta comparable al evento Carrington de 1859, que podría paralizar satélites, alterar las redes eléctricas y provocar fallos tecnológicos generalizados. Si bien la probabilidad se estima actualmente en alrededor del 5%, el riesgo es real, dada la intensidad del Ciclo Solar 25.
Qué esperar a continuación
Es probable que el sol permanezca activo durante varios años antes de alcanzar su próximo mínimo solar: un período de quietud prolongada. Sin embargo, incluso durante esta transición, pueden ocurrir acontecimientos impredecibles. La configuración magnética de las manchas solares, no sólo su tamaño o frecuencia, determina su nivel de peligro, lo que significa que incluso las manchas más pequeñas podrían desencadenar tormentas importantes.
“Al Ciclo Solar 25 todavía le quedan años de vida… estos días impecables nos dicen que el ciclo actual está menguando.” – Representantes de Spaceweather.com
El comportamiento del sol es complejo y a menudo desafía las predicciones simples. El seguimiento de la actividad solar sigue siendo crucial, ya que incluso una estrella aparentemente tranquila puede desencadenar poderosos fenómenos meteorológicos espaciales.
