Las ventas de CBD se enfrentan a grandes restricciones a finales de año

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Millones de estadounidenses que usan cannabidiol (CBD) para afecciones como artritis, ansiedad e insomnio pronto encontrarán una disponibilidad limitada de muchos productos. Una disposición de la reciente ley de financiación del gobierno de EE. UU. activará prohibiciones a nivel nacional de varios productos de CBD, incluidas cremas, tinturas, gomitas y bebidas, para noviembre.

Algunos estados ya están actuando antes del cronograma federal. Nueva Jersey, por ejemplo, implementará su propia prohibición a partir de abril. Esta ola de restricciones marca la última complicación en los esfuerzos en curso de los legisladores para regular el creciente mercado del CBD.

El auge del CBD y por qué es importante la regulación

Los productos de CBD, derivados del cáñamo (una variedad legal de cannabis), se venden actualmente ampliamente: gasolineras, tiendas de conveniencia, tiendas de mascotas, spas y minoristas en línea los venden. La industria ha crecido rápidamente, con proyecciones de mercado que estiman entre $8,5 mil millones y $13 mil millones en ventas para 2026.

La repentina represión surge de un tecnicismo de la ley. Las nuevas regulaciones exigen que los productos derivados del cáñamo prácticamente no contengan tetrahidrocannabinol (THC), el compuesto psicoactivo del cannabis. Los expertos de la industria predicen que esto eliminará efectivamente un gran segmento del mercado de CBD, ya que muchos productos contienen al menos trazas de THC.

Reacción y contramedidas

Las restricciones han provocado la oposición inmediata de consumidores, pequeñas empresas, fabricantes y productores. Una coalición de partes interesadas, incluidos aliados políticos improbables, está impulsando ahora una legislación bipartidista para revertir lo que describen como una extralimitación. Esto incluye reducir los límites de THC y aclarar qué se considera una cantidad aceptable para productos comerciales.

Por qué esto es importante: La interpretación estricta de la ley actual podría sofocar una parte importante de la industria legal del cáñamo, obligando a las empresas a reformular o eliminar productos por completo. Esto plantea dudas sobre el equilibrio entre el acceso de los consumidores, la supervisión regulatoria y la viabilidad económica en el mercado del cannabis en rápida evolución.

El futuro de las ventas de CBD sigue siendo incierto mientras los responsables políticos luchan por hacer cumplir la ley y posibles enmiendas. Por ahora, los consumidores deberían esperar una menor disponibilidad de productos y un mayor escrutinio en el punto de venta.