Los científicos han revelado la imagen más detallada hasta la fecha del núcleo de la Vía Láctea, que ofrece una visión extraordinaria de la caótica región de formación estelar en el corazón de nuestro hogar cósmico. Captado por el radiotelescopio Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA) en Chile, este avance no es sólo visualmente sorprendente; Proporciona información crucial sobre las condiciones del universo primitivo.
Vista sin precedentes del Centro Galáctico
Durante años, las observaciones del centro de la Vía Láctea han estado fragmentadas, como instantáneas aisladas de una ciudad en expansión. Los datos anteriores mostraban sólo pequeños parches, lo que hacía imposible comprender la estructura general. La nueva imagen de ALMA cambia esto al proporcionar un mapa completo de la región central, que revela la interconexión de las nubes de gas, las regiones de formación estelar y la materia que fluye.
“Era como tener algunas instantáneas de calles individuales pero ningún mapa de la ciudad”, explica Steven Longmore, investigador principal de ALMA CMZ Exploration Survey y profesor de astrofísica en la Universidad John Moores de Liverpool. “Pudimos ver gas aquí, una nube de formación de estrellas allá, pero no sabíamos cómo estaba todo conectado”.
Ecos del Universo Temprano
Las condiciones dentro del centro de la Vía Láctea (temperaturas, presiones y turbulencias extremas) reflejan las de las galaxias en el universo primitivo cuando nacían la mayoría de las estrellas. Esto convierte a nuestro núcleo galáctico en un laboratorio único para estudiar la formación estelar.
Longmore explica: “Las condiciones en el centro de nuestra galaxia son muy similares a las condiciones de las galaxias en el universo primitivo… pero podemos observar estrellas y planetas individuales formándose dentro de él”. Esta capacidad de estudiar de cerca la formación de estrellas ofrece una ventana al pasado lejano.
Estructuras filamentosas inesperadas
Uno de los descubrimientos más sorprendentes fue la presencia de largos y delgados filamentos de materia que fluían hacia las regiones de formación estelar. Estas estructuras no fueron predichas y sugieren que los mecanismos que impulsan el nacimiento de estrellas en el centro galáctico son más complejos de lo que se pensaba anteriormente.
“Estos filamentos largos y delgados que vemos son corrientes de materia que fluyen para formar estrellas y planetas, y eso fue inesperado”, afirmó Longmore.
Observaciones futuras y datos combinados
Los investigadores ahora esperan combinar las observaciones de ondas milimétricas de ALMA con datos de otros telescopios, como el Telescopio Espacial James Webb y el Telescopio Extremadamente Grande (en construcción en Chile). Este enfoque de múltiples longitudes de onda permitirá un análisis aún más detallado.
Combinando observaciones, los científicos pueden identificar relaciones de causa y efecto: por ejemplo, confirmar si las colisiones de nubes de gas desencadenan la formación de estrellas. El equipo ya ha solicitado tiempo para el telescopio Webb, aunque la competencia es feroz.
“Cuando los astrónomos combinan observaciones en diferentes longitudes de onda, creamos imágenes en color donde cada color representa información física diferente… Ese es el tipo de causa y efecto que podemos empezar a precisar cuando combinamos estos conjuntos de datos”.
La nueva imagen del centro de la Vía Láctea no sólo avanza en nuestra comprensión de la evolución galáctica sino que también resalta la belleza inherente del universo. Como dice Longmore, la física que hace que la imagen sea científicamente valiosa es también lo que la hace visualmente impresionante.
Esta innovadora imagen marca un importante paso adelante en la astrofísica, ya que ofrece una visión del núcleo de nuestra galaxia y proporciona información valiosa sobre los procesos que dieron forma al universo que habitamos.

































