El deterioro de la naturaleza representa una amenaza directa a la seguridad del Reino Unido, advierte la inteligencia

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El acelerado deterioro de los ecosistemas globales ya no es sólo una cuestión ambiental, sino un peligro claro y presente para la seguridad nacional y la estabilidad económica del Reino Unido. Un informe de inteligencia publicado recientemente confirma que la degradación de entornos críticos en todo el mundo –desde las selvas tropicales hasta los arrecifes de coral– desencadenará riesgos en cascada que incluyen escasez de recursos, migración masiva y una mayor inestabilidad geopolítica.

Colapso del ecosistema: una reacción en cadena de amenazas

El informe, compilado por el Comité Conjunto de Inteligencia y publicado por el Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales (Defra), identifica seis ecosistemas vitales para la seguridad del Reino Unido: las selvas tropicales del Amazonas y el Congo, los bosques boreales de Rusia y Canadá, los arrecifes de coral y manglares del Sudeste Asiático, y el Himalaya. Estas regiones están en un “camino al colapso” documentado si continúan las tasas actuales de destrucción ambiental.

Esto es importante porque el Reino Unido depende en gran medida de estos ecosistemas para obtener recursos esenciales, incluidos alimentos, madera y cadenas de suministro críticas. El informe enfatiza que el fallo del ecosistema desafiará directamente la seguridad alimentaria del Reino Unido, a medida que los mercados globales de alimentos y fertilizantes se vuelvan cada vez más inestables. Si bien el Reino Unido no puede volverse completamente autosuficiente en alimentos sin aumentos drásticos de precios, la dependencia de regiones degradadas lo deja expuesto a shocks de precios y escasez.

Implicaciones geopolíticas y económicas

Las implicaciones se extienden más allá del suministro de alimentos. El colapso de los ecosistemas probablemente exacerbará las presiones migratorias a medida que las poblaciones sean desplazadas por desastres ambientales y conflictos por recursos. La competencia por recursos cada vez más escasos intensificará las tensiones geopolíticas, aumentando el riesgo de inestabilidad en regiones clave. Además, los ecosistemas degradados son caldo de cultivo para nuevas enfermedades zoonóticas, lo que aumenta la probabilidad de futuras pandemias.

“Se trata de una crisis del coste de la vida, que hace subir los precios de los alimentos en los lineales de los supermercados para los hogares del Reino Unido”, señala Gareth Redmond-King de la Unidad de Inteligencia sobre Energía y Clima, destacando el impacto económico inmediato.

Divulgación retrasada y respuesta del gobierno

La publicación del informe se retrasó durante meses, supuestamente debido a preocupaciones dentro del No. 10 de que sus conclusiones eran demasiado pesimistas. Sin embargo, Defra sostiene que el Reino Unido tiene un sistema alimentario resiliente, respaldado por el comercio internacional, que mitiga los riesgos inmediatos. El gobierno también señala las inversiones en defensas contra inundaciones y agricultura sostenible como prueba de su compromiso con la protección del medio ambiente.

A pesar de estos esfuerzos, la renuencia del Reino Unido a financiar plenamente iniciativas de conservación internacionales, como el “Tropical Forests Forever Facility” de Brasil, ha generado críticas de grupos ambientalistas. El gobierno cita presiones económicas, pero en cambio continúa alentando la inversión del sector privado.

La urgencia de actuar

El informe de inteligencia subraya una verdad fundamental: la salud de los ecosistemas globales está indisolublemente ligada a la seguridad nacional. El ritmo de pérdida de biodiversidad ha alcanzado niveles sin precedentes desde 1970, con un estimado de un millón de especies en peligro de extinción. Ignorar esta realidad no es una opción; Las consecuencias se sentirán directamente en el Reino Unido a través de perturbaciones económicas, inestabilidad política y un mayor sufrimiento humano.

El informe sirve como una cruda advertencia de que la degradación ambiental no es simplemente una crisis ecológica, sino una amenaza sistémica que exige una acción inmediata e integral.