Paleontólogo tardío: reinventar su carrera a los 62 años

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Craig Munns, que ahora tiene 65 años, encarna una tendencia creciente de personas que redefinen sus trayectorias profesionales en el futuro. Después de décadas dedicadas a la electrónica, la informática, las ventas e incluso el trabajo bibliotecario, Munns persiguió una ambición que tenía desde hacía mucho tiempo: obtener un título en paleontología a los 62 años en la Universidad de Nueva Inglaterra. Ahora aplica su experiencia en Geoscience Australia, pero su verdadera pasión radica en descubrir vida antigua a partir de muestras de rocas pasadas por alto.

De la electrónica a la vida antigua

El viaje de Munns no fue impulsado por la necesidad, sino por la curiosidad intelectual. Insatisfecho con dejar la escuela y comenzar como aprendiz de electrónica, siempre sintió una atracción hacia la educación formal. La decisión de inscribirse no se trataba de una ganancia financiera, sino de “darle una oportunidad”. Esta mentalidad le permitió pasar de ser un cómodo propietario de un negocio a ser estudiante y luego investigador del gobierno, a pesar de la reducción salarial inicial.

El valor de la flexibilidad

Su investigación actual se centra en el análisis de núcleos de perforación de sitios de exploración mineral cerca de Alice Springs. A Munns no le interesan los dinosaurios que capturan la imaginación del público; en cambio, estudia invertebrados como los trilobites, criaturas flexibles y adaptables que prosperaron durante millones de años. “Su estilo corporal es flexible”, explica, reflejando su propia forma de ver la vida.

Esta flexibilidad se extiende a sus cambios de carrera. Después de vender su consultoría informática, aceptó un trabajo en una biblioteca con salarios más bajos mientras estudiaba, valorando la exposición social más amplia y la oportunidad de ayudar a otros. Incluso organizó cuentos para niños y ayudó a las personas que no hablaban inglés con servicios de traducción.

Superar los reveses

El camino de Munns no ha estado exento de desafíos. Completó su investigación en medio de tragedias personales, incluida la muerte de ambos padres, la pandemia de Covid-19 y un accidente de bicicleta que lo dejó con los brazos rotos. Sin embargo, su perspectiva sigue firme. Rechaza la noción de jubilación, considerándola una expectativa cultural más que una etapa lógica de la vida.

“No entiendo esto de la jubilación… ¿Por qué haría eso?”

A Munns no le interesa simplemente preservar el pasado; quiere entender cómo la vida se adapta al cambio. Esto lo convierte en una figura única en la paleontología, menos preocupada por las piezas de museo y más centrada en los procesos evolutivos que continúan dando forma al mundo que nos rodea.

Su historia es un recordatorio de que el trabajo significativo no se define por la edad o la tradición, sino por una búsqueda incesante de curiosidad y adaptabilidad.