Los astrónomos han identificado el disco protoplanetario más grande jamás observado, orbitando la joven estrella IRAS 23077+6707, ubicada aproximadamente a 1.000 años luz de la Tierra. Este descubrimiento no se trata sólo de tamaño; el disco es inusualmente turbulento y se extiende mucho más allá de lo que normalmente se ve en los sistemas de formación de planetas.
¿Qué son los discos protoplanetarios?
Los discos protoplanetarios son los lugares de nacimiento de los planetas. Estas estructuras arremolinadas de polvo y gas rodean a estrellas jóvenes y proporcionan la materia prima para la formación planetaria. Con el tiempo, el gas cae dentro de la estrella, mientras que el material restante se acumula para formar planetas. El gran tamaño y la naturaleza caótica del disco alrededor de IRAS 23077+6707 desafían los modelos existentes de formación de planetas.
Escala y estructura del disco
El disco se extiende por la asombrosa cifra de 644 mil millones de kilómetros (400 mil millones de millas), aproximadamente 40 veces el diámetro de nuestro Sistema Solar. Su gran tamaño sugiere la posibilidad de que se formen múltiples gigantes gaseosos. La estructura también llama la atención: el disco parece de canto, parecido a una hamburguesa con capas superiores e inferiores brillantes de polvo y gas.
Sin embargo, el disco no es simétrico. Un lado presenta estructuras prominentes similares a filamentos, mientras que el otro lado tiene un borde limpio y afilado. Esta asimetría indica que procesos dinámicos, como caídas recientes de material o interacciones con su entorno, están dando forma activamente al disco.
Por qué es importante este descubrimiento
Este disco es único porque proporciona un nivel de detalle sin precedentes para estudiar la formación de planetas. Las imágenes de alta resolución de los telescopios espaciales Hubble y James Webb revelan un nivel de actividad y caos en las guarderías de planetas que los científicos no habían esperado anteriormente. La estrella en el centro es una estrella masiva y caliente o un sistema binario, lo que complica aún más el entorno.
Se estima que la masa del disco es de 10 a 30 veces mayor que la de Júpiter, lo que proporciona abundante material para formar múltiples gigantes gaseosos. Esto lo convierte en un caso excepcional para estudiar la formación de sistemas planetarios en condiciones extremas.
“Nos sorprendió ver cuán asimétrico es este disco”, dijo el Dr. Joshua Bennett Lovell, astrónomo del Centro de Astrofísica de Harvard y Smithsonian. “El Hubble nos ha dado un asiento de primera fila para ver los procesos caóticos que están dando forma a los discos a medida que construyen nuevos planetas”.
El descubrimiento plantea preguntas críticas sobre cómo se forman los planetas en entornos tan masivos. Si bien los procesos subyacentes podrían ser similares a los de nuestro propio Sistema Solar, la escala y la turbulencia de IRAS 23077+6707 podrían conducir a resultados muy diferentes.
En última instancia, este descubrimiento no proporciona respuestas, pero abre nuevas vías de investigación. Los hallazgos se publicarán en The Astrophysical Journal y, sin duda, estimularán más investigaciones sobre la compleja dinámica de la formación de planetas.
Este sistema representa una oportunidad única para observar el nacimiento planetario en tiempo real, lo que promete información valiosa sobre los diversos entornos donde surgen los planetas.































