La molécula derivada de Python se muestra prometedora como nuevo tratamiento contra la obesidad

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Los científicos han identificado una molécula única en la sangre de las pitones birmanas que podría revolucionar el tratamiento de la obesidad. Las pitones son conocidas por consumir comidas abundantes (a veces excediendo su propio peso corporal) y luego sobrevivir durante meses sin comer. Esta hazaña metabólica ahora está relacionada con un metabolito específico, denominado pTOS, que los investigadores creen que podría formar la base de una nueva clase de fármacos supresores del apetito.

El secreto metabólico de Python

Las pitones birmanas exhiben cambios fisiológicos extremos cuando se alimentan. Sus corazones crecen un 25% y su metabolismo se acelera 4.000 veces para procesar comidas abundantes. Posteriormente, entran en períodos prolongados de ayuno. Investigadores de la Universidad de Stanford y la Universidad de Colorado Boulder intentaron comprender los mecanismos bioquímicos detrás de estos cambios, centrándose en los metabolitos presentes en la sangre de las serpientes antes y después de alimentarse.

El estudio examinó pitones jóvenes (que pesaban entre 1,5 y 2,5 kg) que ayunaron durante 28 días antes de recibir una comida equivalente al 25% de su peso corporal. El análisis reveló que más de 200 moléculas aumentaban después de la alimentación, y el pTOS aumentaba más de 1000 veces. Esta molécula es producida por bacterias intestinales y existe en pequeñas cantidades en la orina humana.

Supresión del apetito en ratones

Las pruebas iniciales se centraron en si el pTOS afectaba el crecimiento de los órganos de la serpiente o su gasto energético. Sin embargo, la administración de la molécula a ratones obesos arrojó un resultado sorprendente: los ratones comieron significativamente menos. Después de 28 días, los ratones tratados con pTOS perdieron el 9% de su peso corporal.

Esto es importante porque los medicamentos actuales contra la obesidad como Wegovy se basan en desacelerar el vaciado del estómago, lo que puede causar náuseas y problemas digestivos. En cambio, pTOS parece actuar directamente sobre el hipotálamo (la región del cerebro que regula el apetito), lo que ofrece potencialmente un enfoque más limpio y específico.

¿Una alternativa más segura?

El equipo cree que debido a que pTOS es un metabolito humano natural, puede resultar más seguro que las drogas sintéticas. Es crucial realizar más investigaciones para confirmar su viabilidad clínica, pero los hallazgos iniciales sugieren una vía novedosa para tratar la obesidad.

“Básicamente, hemos descubierto un supresor del apetito que funciona en ratones sin algunos de los efectos secundarios que tienen los fármacos GLP-1”, explica la profesora Leslie Leinwand.

El estudio destaca el potencial para aprender de las adaptaciones extremas en el mundo natural. El sistema metabólico único de la pitón ofrece información valiosa sobre la regulación del apetito y podría conducir a una nueva generación de tratamientos para la obesidad.