Los gatos adaptan sus vocalizaciones a las de los humanos: un estudio revela maullidos específicos de cada género

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Los gatos no maúllan simplemente al azar; ajustan estratégicamente su comportamiento vocal para maximizar la atención humana. Un nuevo estudio realizado en Turquía sugiere que los gatos domésticos saludan a los hombres con muchas más vocalizaciones que a las mujeres, destacando su notable capacidad para adaptar la comunicación a los cuidadores individuales. No se trata de preferencias, sino de una medida calculada para garantizar que reciban la atención que exigen.

La ciencia de la manipulación

Investigadores de la Universidad Bilkent observaron las interacciones entre gatos y humanos utilizando cámaras portátiles y analizaron más de 100 segundos de comportamiento de saludo en 31 hogares. Los resultados fueron claros: los gatos vocalizaron con más frecuencia y durante más tiempo cuando los hombres entraban a la habitación que cuando llegaban las mujeres. Este patrón vocal se mantuvo constante incluso después de tener en cuenta factores como el sexo, el pedigrí y el tamaño del hogar del gato.

El autor principal del estudio, Kaan Kerman, explicó que este comportamiento muestra la flexibilidad cognitiva de los gatos. “Los gatos no sólo responden a la comida”, afirmó, “buscan activamente el contacto social y forman vínculos. Sus vocalizaciones no son aleatorias; se adaptan al ser humano con el que interactúan”. Esto significa que los gatos reconocen a diferentes individuos y ajustan su estrategia de comunicación en consecuencia.

¿Por qué maullar más a los hombres?

Los investigadores teorizan que esta diferencia puede deberse a variaciones en la forma en que hombres y mujeres suelen interactuar con los gatos. Las mujeres suelen interactuar más verbalmente con los gatos y comprenden intuitivamente sus necesidades. Los hombres, por otro lado, pueden necesitar indicaciones más explícitas antes de prestar atención. Los gatos, al ser comunicadores eficientes, pueden simplemente intensificar sus esfuerzos vocales para asegurarse de ser escuchados.

Los factores culturales también podrían influir. El estudio se realizó en Turquía, donde las normas sociales podrían influir en la forma en que hombres y mujeres interactúan con las mascotas. Se necesita más investigación para determinar si este patrón se mantiene en diferentes culturas.

Más allá de las vocalizaciones: un vínculo social complejo

El estudio también encontró que maullar no está vinculado a un estado o necesidad emocional específico. No es un grito de comida ni una señal de angustia; es una táctica social deliberada. Esto refuerza la idea de que los gatos son mucho más inteligentes socialmente de lo que se suponía anteriormente.

Limitaciones e investigaciones futuras

Los investigadores reconocen las limitaciones del estudio, incluido un tamaño de muestra pequeño y un enfoque regional. Enfatizan la necesidad de replicación en diversos contextos culturales para confirmar la generalización de los hallazgos. Sin embargo, los resultados actuales proporcionan evidencia convincente de las habilidades de comunicación adaptativa de los gatos.

Como señaló Dennis Turner, un etólogo que no participó en el estudio, “La especulación de los autores sobre el motivo de este hallazgo es plausible. Los hombres pueden estar menos atentos o reaccionar de manera diferente a las vocalizaciones que las mujeres”. Este estudio subraya que los gatos son maestros de la adaptación conductual, capaces de manipular las respuestas humanas con precisión calculada.

En conclusión, los gatos no sólo conviven con los humanos; los estudian. Al adaptar sus vocalizaciones a los cuidadores individuales, demuestran un nivel de inteligencia social que confirma su papel de larga data como compañeros adaptativos y oportunistas.