Ahora se ha confirmado que las sepias utilizan patrones de luz polarizada (señales visuales invisibles para los humanos) para atraer parejas, según una nueva investigación publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences. Este descubrimiento marca el primer caso documentado de un animal que emplea una forma de cortejo tan sofisticada, aunque oculta.
El mundo oculto de la luz polarizada
Los humanos percibimos la luz como un simple espectro de colores. Sin embargo, muchos animales (incluidos peces, insectos y sepias) también pueden detectar la orientación de las ondas de luz. Esto significa que pueden ver diferencias sutiles en cómo viaja la luz, percibiendo contrastes y texturas que son completamente invisibles para nosotros. Este fenómeno se llama polarización.
Imagine la luz como ondas vibrantes: algunas oscilan hacia arriba y hacia abajo, otras de lado a lado. Nosotros no notamos esta diferencia, pero otras especies sí. Cuando la luz pasa a través de un filtro que bloquea ciertas orientaciones, se “polariza”, creando patrones que mejoran la visibilidad para quienes pueden verlos. Los investigadores creen que la polarización añade contraste, haciendo que los objetos “resalten” contra el fondo.
Cómo la sepia explota la polarización
Las sepias, maestras del camuflaje, pueden manipular las células pigmentarias de su piel para crear estos patrones polarizados. El estudio demuestra que los machos de sepia muestran estas señales invisibles durante el cortejo. Mientras que los humanos no ven ninguna diferencia, las hembras de sepia perciben una exhibición visual distinta y atractiva.
¿Por qué es importante esto? Destaca cuán limitada es nuestra percepción sensorial. El reino animal prospera gracias a métodos de comunicación que ni siquiera podemos imaginar. Esta investigación nos empuja a repensar qué significa “belleza” o “atracción” en la naturaleza, tal como existe más allá de la comprensión humana.
Implicaciones futuras
Comprender la comunicación polarizada podría cambiar la forma en que estudiamos el comportamiento animal. Si otras especies también utilizaran este lenguaje visual “oculto”, se explicarían comportamientos que antes parecían inexplicables. El autor del estudio, Arata Nakayama, destaca que visualizar la polarización es difícil para los humanos. “Es realmente difícil saber exactamente cómo ve la luz polarizada un animal que puede verla”.
El descubrimiento de la sepia es un recordatorio de que gran parte del mundo natural opera en frecuencias que ignoramos y que algunos de los rituales de cortejo más elaborados pueden ocurrir completamente fuera de nuestra vista.
