Un innovador estudio genético de un enorme cementerio de la Edad de Piedra cerca de París ha descubierto evidencia de un dramático colapso demográfico en la antigua Europa. Los hallazgos sugieren que la población local no sólo emigró, sino que fue efectivamente aniquilada, para ser reemplazada siglos más tarde por recién llegados del sur. Este descubrimiento proporciona un contexto crítico para el “declive neolítico”, un período misterioso alrededor del 3000 a. C. cuando las poblaciones humanas en todo el norte de Europa se desplomaron.
Una marcada ruptura genética
La investigación, dirigida por la Universidad de Copenhague y publicada en Nature Ecology & Evolution, analizó el ADN extraído de los huesos de 132 individuos enterrados en una gran tumba megalítica cerca de Bury, aproximadamente a 50 kilómetros (31 millas) al norte de París. El sitio se utilizó durante dos fases distintas, separadas por una brecha significativa en el uso.
Los datos genéticos revelan una marcada discontinuidad entre estos dos períodos. Los individuos enterrados antes del declive comparten estrechos vínculos genéticos con las primeras poblaciones agrícolas del norte de Francia y Alemania. Por el contrario, los enterrados después de la pausa muestran fuertes afinidades genéticas con grupos del sur de Francia y la Península Ibérica.
“Vemos una clara ruptura genética entre los dos períodos”, dijo Frederik Valeur Seersholm, profesor asistente en el Globe Institute y coautor principal del estudio. “El grupo anterior se parece a las poblaciones agrícolas de la Edad de Piedra del norte de Francia y Alemania, mientras que el grupo posterior muestra fuertes vínculos genéticos con el sur de Francia y la Península Ibérica”.
Esta falta de parentesco entre los dos grupos indica un reemplazo casi total de la población local en lugar de una migración o asimilación gradual.
Enfermedad y crisis demográfica
Para comprender las causas de este colapso, los investigadores emplearon un método que secuencia todo el material genético conservado en los huesos, lo que les permite detectar patógenos antiguos. El análisis identificó rastros de Yersinia pestis (la bacteria responsable de la peste) y Borrelia recurrentis (que causa la fiebre recurrente transmitida por piojos).
Sin embargo, la presencia de estas enfermedades no explica completamente la magnitud del desastre. Martin Sikora, profesor asociado de la Universidad de Copenhague y autor principal, señaló que si bien la peste estaba presente, probablemente no fuera la única culpable.
“La disminución probablemente fue impulsada por una combinación de enfermedades, estrés ambiental y otros eventos perturbadores”, explicó Sikora.
El análisis esquelético apoyó aún más la teoría de una crisis severa. La primera fase de entierro mostró tasas de mortalidad inusualmente altas, particularmente entre niños y adolescentes. Laure Salanova, directora de investigación del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS) de Francia, describió este patrón demográfico como un fuerte indicador del colapso social.
Un cambio en la estructura social
El reemplazo demográfico estuvo acompañado de un cambio fundamental en la organización social. Durante la fase inicial, la tumba contenía entierros de múltiples generaciones de familias extensas, lo que sugiere una comunidad construida sobre unidades familiares igualitarias y muy unidas.
En la fase posterior, tras la llegada de los inmigrantes del sur, las prácticas funerarias cambiaron significativamente. Los nuevos entierros fueron más selectivos y dominados por un solo linaje masculino. Este cambio sugiere un movimiento hacia una estructura social más jerárquica o patrilineal, lo que marca una clara desviación de las normas sociales anteriores.
El fin de la era megalítica
Estos hallazgos ofrecen una explicación más amplia para un fenómeno observado en toda Europa: el cese repentino de la construcción de monumentos de piedra a gran escala. El fin de la construcción de tumbas megalíticas coincide con la desaparición de las poblaciones que las construyeron.
“Ahora vemos que el fin de estas construcciones monumentales coincide con la desaparición de la población que las construyó”, dijo Seersholm.
El estudio amplía el alcance conocido del declive del Neolítico, demostrando que no se limitó a Escandinavia y el norte de Alemania, sino que afectó a gran parte de Europa occidental. Al vincular el colapso demográfico, las enfermedades y la reestructuración social, la investigación ofrece un panorama más claro de cómo las sociedades prehistóricas respondieron (y en ocasiones no lograron sobrevivir) a tensiones ambientales y biológicas catastróficas.
Nota sobre el material original: El texto original contenía una referencia a un estudio sobre la resistencia a los medicamentos del melanoma realizado por Xu et al. en Naturaleza (2026). Esta referencia no está relacionada con los hallazgos arqueológicos descritos en el artículo y parece ser un error de cita en el material fuente. Se ha excluido de esta reescritura para mantener la precisión y relevancia de los hechos.

































