Medicina antigua: los neandertales probablemente utilizaron alquitrán de abedul como tratamiento antibacteriano

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Una nueva investigación sugiere que los neandertales eran mucho más que hábiles fabricantes de herramientas; es posible que hayan sido los primeros practicantes de la medicina. Un estudio reciente revela que el alquitrán de abedul utilizado por nuestros parientes antiguos para fabricar herramientas también poseía importantes propiedades antibacterianas, lo que podría servir como un tratamiento primitivo para heridas casi 200.000 años antes de los antibióticos modernos.

De la fabricación de herramientas a la atención sanitaria

Durante años, los arqueólogos han documentado el uso de alquitrán de abedul por parte de los neandertales. Esta sustancia viscosa, creada mediante el calentamiento de la corteza de abedul, era esencial para el hafting, el proceso de pegar puntas de lanza de piedra a mangos de madera. Si bien sirvió como sellador y adhesivo, nueva evidencia sugiere que su utilidad se extendió al ámbito biológico.

El estudio, dirigido por investigadores de la Universidad de Colonia y la Universidad de Oxford, pretendía determinar si este “pegamento antiguo” tenía valor medicinal. Esta investigación surge tras un creciente conjunto de pruebas que sugieren que los neandertales poseían un conocimiento sofisticado de la medicina basada en plantas.

Recreando la química prehistórica

Para probar esta hipótesis, los científicos recrearon el alquitrán utilizando métodos consistentes con la era del Pleistoceno tardío (hace aproximadamente 129.000 a 11.700 años). El equipo utilizó corteza de especies de abedules que se documentó que existieron durante ese período y empleó tres técnicas de extracción distintas:

  1. Destilación en seco: Quema de corteza en un pozo subterráneo sellado para extraer alquitrán en ausencia de oxígeno.
  2. Condensación de la superficie: Quemar la corteza cerca de una superficie de piedra dura y raspar el residuo resultante.
  3. Métodos indígenas tradicionales: Calentar corteza en una lata, una técnica inspirada en la nación Mi’kmaq, que durante mucho tiempo ha utilizado alquitrán de abedul en su farmacia tradicional.

Efectos antibacterianos comprobados

Las muestras resultantes se sometieron a pruebas biológicas en la Universidad Cape Breton para medir su eficacia contra las bacterias. Los resultados fueron concluyentes: el alquitrán demostró actividad antibacteriana positiva contra Staphylococcus aureus.

Hallazgos clave de las pruebas biológicas:

  • Éxito objetivo: El alquitrán fue efectivo contra S. aureus, una bacteria conocida por causar infecciones en la piel y las heridas.
  • Limitaciones: La sustancia no era tan potente como los antibióticos modernos como la gentamicina y no mostró eficacia contra Escherichia coli (E. coli).

  • Aplicación: Dados estos resultados, los investigadores creen que el alquitrán probablemente se usó específicamente para tratar afecciones de la piel o heridas abiertas para prevenir infecciones.

Por qué esto es importante hoy

Si bien el alquitrán de abedul es una sustancia prehistórica, sus propiedades tienen implicaciones modernas. Las bacterias que combate, S. aureus, es una importante amenaza para la salud mundial. Es responsable de aproximadamente 500.000 hospitalizaciones anualmente en los Estados Unidos y es cada vez más capaz de desarrollar resistencia a todas las clases conocidas de antibióticos modernos.

“Nuestros hallazgos muestran que podría valer la pena examinar con mayor profundidad los antibióticos específicos de contextos etnográficos o, en este caso, de contextos prehistóricos”. — Tjaark Siemssen, autor principal

Este descubrimiento pone de relieve una posible naturaleza “cíclica” del progreso médico. A medida que la medicina moderna se enfrenta al creciente desafío de las superbacterias resistentes a los antibióticos, buscar sustancias antiguas y de importancia etnográfica puede proporcionar nuevas vías para el descubrimiento de fármacos.


Conclusión
Al demostrar que los neandertales utilizaban alquitrán de abedul por sus propiedades antibacterianas, este estudio cierra la brecha entre la supervivencia prehistórica y la farmacología moderna, sugiriendo que los “pegamentos” antiguos pueden ser la clave para futuras intervenciones médicas.