El análisis de ADN de la Sábana Santa de Turín revela siglos de contaminación

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Una nueva investigación metagenómica sobre la Sábana Santa de Turín (la controvertida tela que algunos creen que es la mortaja de Jesús) ha revelado una compleja “huella dactilar biológica” que consiste en ADN de docenas de especies diferentes. En lugar de proporcionar evidencia de sus orígenes bíblicos, los hallazgos sugieren que la tela ha sido fuertemente contaminada por factores ambientales a lo largo de los siglos.

Un mosaico biológico

Un estudio reciente dirigido por el profesor Gianni Barcaccia de la Universidad de Padua utilizó técnicas genómicas avanzadas para analizar muestras recolectadas del sudario en 1978. Los resultados muestran una amplia gama de rastros biológicos:

  • Animales: Los gatos y los perros constituyen aproximadamente el 44% del ADN animal, junto con rastros de ganado vacuno, cabras, ovejas, cerdos, caballos e incluso ácaros y garrapatas de la piel.
  • Plantas: Una porción importante del ADN de la planta pertenece a las zanahorias. Otras trazas incluyen trigo, centeno, melones y pepinos.
  • ADN humano: El análisis identificó ADN de varios individuos, incluida una persona que estuvo presente durante el muestreo original de 1978.

El problema del “Nuevo Mundo”

El aspecto más sorprendente de los hallazgos no es lo que se encontró, sino lo que se encontró. La presencia de ciertas especies de plantas crea un conflicto cronológico significativo para quienes afirman que la Sábana Santa es una reliquia antigua.

El análisis de ADN detectó rastros de tomates, patatas, pimientos, maíz y plátanos. Estas plantas son originarias de América y no llegaron a Europa hasta después de los viajes de Cristóbal Colón a finales del siglo XV y XVI. Además, el ADN de la zanahoria se parece a variedades que se cultivaron específicamente en Europa occidental entre los siglos XV y XVI.

“Esta diversidad de especies animales y vegetales pone de relieve una importante contaminación ambiental que probablemente se produjo en los últimos siglos”, señaló Barcaccia.

Contexto faltante: Levante versus Europa

Si el sudario era realmente una reliquia del Levante (la región del antiguo Israel), los investigadores esperaban ver marcadores biológicos compatibles con ese entorno. En cambio, hay una notable ausencia de especies tradicionalmente asociadas con la era bíblica y el Medio Oriente, como por ejemplo:
* Aceitunas y dátiles
* Granadas
* Camellos
* Mirra y áloe

En cambio, la presencia de coral rojo mediterráneo sugiere que la tela pudo haber estado en contacto con objetos religiosos, como rosarios de coral o crucifijos, en lugar de estar presente en la antigua Palestina.

Por qué los hallazgos respaldan la teoría de la “falsificación medieval”

Si bien algunos estudiosos continúan defendiendo la autenticidad del sudario, la comunidad científica considera en gran medida que estos resultados refuerzan la teoría de que la tela es una creación medieval. Varias pruebas clave convergen en esta conclusión:

  1. Datación por carbono: Un análisis de 1989 situó el origen de la tela entre 1260 y 1390, firmemente en la Edad Media.

  2. Tecnología Textil: El tejido del sudario requiere un telar de cuatro ejes, una tecnología que no existía en Europa ni en el Levante hace 2.000 años.

  3. Contaminación ambiental: Los expertos sugieren que el ADN diverso, desde vegetales de mercado hasta polvo, probablemente se acumuló durante siglos de exhibiciones públicas en ciudades europeas como Turín.

El debate sobre la conexión india

Un punto de controversia actual es el descubrimiento de que casi el 40% del ADN humano sugiere linajes indios. Algunos investigadores sostienen que esto podría significar que el hilo fue fabricado en la India. Sin embargo, los escépticos señalan que el ADN humano puede transferirse fácilmente mediante el tacto, y se espera la presencia de ADN de varias personas, dada la larga historia de manipulación de la Sábana Santa por clérigos, eruditos y turistas.


Conclusión
El último análisis de ADN de la Sábana Santa de Turín revela un perfil biológico dominado por especies europeas y del “Nuevo Mundo”, lo que proporciona mayor peso científico al argumento de que la tela es un artefacto medieval y no una reliquia antigua.