Por qué tu gato puede ser “quisquilloso”: el sorprendente papel del olor en el apetito felino

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Si alguna vez has visto a tu gato desaprobar un plato de comida cara que antes le encantaba, podrías asumir que está siendo difícil o exigente. Sin embargo, investigaciones recientes sugieren que lo que parece “delicadeza” puede ser en realidad una respuesta a la fatiga olfativa.

Nuevos hallazgos indican que a los gatos no necesariamente les disgusta su comida; simplemente pierden el interés cuando el aroma se vuelve demasiado familiar.

La ciencia de la fatiga olfativa

Un estudio dirigido por Masao Miyazaki de la Universidad de Iwate investigó cómo la alimentación repetitiva afecta el apetito. Al monitorear a 12 gatos durante varias sesiones, los investigadores observaron un patrón claro: a medida que a los gatos se les ofrecía repetidamente el mismo alimento seco, su consumo disminuía significativamente.

Para aislar el papel del olfato, los investigadores llevaron a cabo un experimento inteligente utilizando un cuenco de dos compartimentos:
La configuración: Los gatos podían comer comida en el compartimento superior pero solo podían oler la comida en el compartimento inferior.
La variable: Para la mayoría de las rondas, la comida en ambos compartimentos era idéntica. En la ronda final, los investigadores cambiaron el alimento del fondo por una variedad diferente con un aroma distintivo.
El resultado: Aunque los gatos no podían tocar la nueva comida, la mera presencia de un olor diferente provocaba un efecto de “rebote”. Los gatos comieron aproximadamente el doble en esa ronda final en comparación con la anterior.

Esto sugiere que un cambio en la estimulación olfativa (la forma en que huele la comida) es un poderoso impulsor del comportamiento alimentario felino.

Estrategias prácticas para dueños de mascotas

La investigación proporciona una hoja de ruta para los propietarios que luchan contra los comedores “quisquillosos”. En lugar de simplemente cambiar de marca, lo que puede resultar costoso y perjudicial, los propietarios pueden utilizar “trucos aromáticos” para volver a atraer a sus mascotas:

  • Agregue “Adornos”: Espolvorear un alimento diferente o un aderezo sabroso encima de su comida habitual puede refrescar el perfil aromático.
  • Mezclar texturas: Combinar alimentos húmedos y secos puede proporcionar una experiencia sensorial más compleja.
  • Limpiar el equipo: El experto en comportamiento Mikel Delgado destaca la importancia de lavar los platos de comida con regularidad. Los olores residuales de comidas anteriores pueden hacer que una ración de comida fresca parezca poco atractiva.
  • Varía el entorno: Cambiar ocasionalmente dónde o cómo se presenta la comida puede ayudar a romper la monotonía.

La espada de doble filo: apetito versus salud

Si bien una mayor variedad puede resolver los problemas a la hora de comer, los expertos advierten sobre posibles efectos secundarios.

“Esto también explica en parte por qué las estrategias modernas de alimentación con una mayor variedad de sabores… pueden provocar un aumento de peso en los gatos”, señala David Thomas de la Universidad Massey.

Precisamente lo que hace que la comida sea atractiva (la variedad y los aromas fuertes) puede provocar un consumo excesivo y obesidad felina. El desafío para los dueños de mascotas es brindar variedad sensorial sin aumentar la ingesta calórica total.

Además, los expertos recomiendan precaución: si un gato rechaza la comida a pesar de estos ajustes aromáticos, puede que no sea una cuestión de preferencia, sino una señal de un problema médico subyacente que requiere atención veterinaria.


Conclusión: La negativa de un gato a comer a menudo se debe menos al gusto y más a la falta de estimulación olfativa. Al variar estratégicamente los aromas y mantener los tazones limpios, los propietarios pueden fomentar una alimentación saludable, siempre que sean conscientes del control del peso y la salud subyacente.