Artemis II: primeros ojos humanos en el paisaje oculto de la Luna

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Artemis II: primeros ojos humanos en el paisaje oculto de la Luna

La próxima misión Artemis II está lista para hacer historia, no solo enviando humanos al espacio profundo por primera vez en medio siglo, sino también ofreciendo potencialmente la primera observación humana directa de una de las características más dramáticas aún no vistas de la Luna: Mare Orientale. Esta colosal cuenca de impacto, de casi 600 millas de diámetro, se encuentra en la cara oculta de la Luna, en gran parte oculta a la vista de la Tierra debido a la rotación sincrónica de la Luna.

El impacto olvidado

Mare Orientale es una reliquia de un evento cataclísmico. Un cuerpo antiguo, parecido a un asteroide, se estrelló contra la corteza lunar, creando una enorme cicatriz ahora parcialmente llena de lava volcánica oscura. Si bien es visible en imágenes orbitales, este “Mar del Este” nunca ha sido visto por ojos humanos a la luz del sol. Esto es importante porque las sondas robóticas y los satélites pueden capturar datos, pero el sistema visual humano sobresale en captar detalles sutiles que las máquinas a menudo pasan por alto.

Una oportunidad única: ruta de vuelo y sincronización

Los astronautas de Artemis II (Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen) darán una vuelta alrededor de la Luna en la cápsula Orión. El momento del lanzamiento, combinado con la trayectoria de la nave espacial, crea una rara oportunidad de observar hasta el 60% del lado lejano que ningún ser humano ha visto directamente. Esta no es la primera vez que los humanos ven el lado oculto (el Apolo 8 lo vislumbró por primera vez en 1968), pero las condiciones de esta misión podrían revelar características de la superficie nunca antes vistas.

Más allá del mito del “lado oscuro”

Al otro lado alguna vez se le llamó “el lado oscuro”, un nombre inapropiado que persiste hoy. No significa que el hemisferio esté perpetuamente en oscuridad; simplemente se refiere al lado que siempre mira lejos de la Tierra. La órbita y la rotación de la Luna se alinean de tal manera que sólo una cara es visible desde nuestro planeta. Luna 3, una sonda soviética, reveló por primera vez la existencia del lado lejano en 1959, rompiendo la idea errónea de que estaba envuelto en sombras.

Por qué es importante la observación humana

La NASA espera que la tripulación de Artemis II pase tres horas completas observando la superficie lunar, utilizando sus ojos, cámaras y comunicación directa con el control de la misión. Han recibido formación para reconocer variaciones sutiles en la escala de grises que indican diferentes tipos de rocas y edades geológicas. La Luna tendrá aproximadamente el tamaño de una pelota de baloncesto sostenida con el brazo extendido, lo que proporcionará una vista detallada.

La cara visible de la Luna ha sido fuertemente alterada por flujos de lava, borrando gran parte de su historia temprana. El otro lado, sin embargo, conserva un registro más prístino de impactos cósmicos, lo que lo convierte en un sitio valioso para el estudio científico. El reciente éxito de China al aterrizar una sonda no tripulada en el lado lejano demuestra que el acceso está mejorando, pero la observación humana de primera mano ofrece una ventaja incomparable.

“Esperamos que no sea ‘el lado oscuro’”, comentó la astronauta Christina Koch, “esperamos que sea el lado oculto iluminado”.

La misión Artemis II no sólo podría reescribir nuestra comprensión de la historia de la Luna sino también ayudar a identificar lugares óptimos de aterrizaje para futuras misiones. La tripulación podría transformar nuestro familiar satélite gris en algo nuevo.